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Preguntas frecuentes sobre el 5to contenedor

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Preguntas frecuentes sobre el 5to contenedor

Todos aquellos residuos que están compuestos de materia biodegradable, como restos de fruta y verdura, de carne y pescado, cáscaras de huevo, de marisco y de frutos secos, otros restos de comida, posos de café e infusiones, papel de cocina sucio, servilletas de papel usadas y pequeños restos de jardinería.

Hay objetos que están hechos con materiales orgánicos, como los tapones de corcho, las cerillas y el serrín, pero cada vez se usan más productos sintéticos en su fabricación, como plásticos, ceras, siliconas... El serrín, además, en muchas ocasiones se emplea como producto absorbente en la limpieza de suelos y puede encontrarse mezclado con otros residuos no orgánicos o productos de limpieza. Por lo tanto, con el fin de no reducir la calidad del residuo orgánico, es recomendable que este tipo de residuos (tapones de corcho, cerillas y serrín) se depositen en el contenedor de “Resto y no en el de tapa marrón.

Consiste en separar el contenido que anteriormente depositábamos en el cubo de “Orgánica y Resto” (tapa verde) en dos fracciones diferenciadas. Por un lado, el residuo orgánico, que es susceptible de reciclarse para obtener biogás y fertilizante, que debe depositarse en el contenedor de tapa marrón. Y por el otro, el resto de los residuos no reciclables, que se denomina “fracción Resto” y se sigue depositando en el contenedor de tapa verde.

Esta separación se realiza ya en las principales ciudades españolas y europeas. Y será obligatoria cuando se apruebe la nueva “Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular”.

La implantación del sistema de recogida selectiva del residuo orgánico comenzó con el Proyecto Piloto, lanzado en junio de 2021 en el Barrio de la Luna y Cristo de Rivas. En abril de 2022 comienza la primera fase del proyecto quinto contenedor, que suma dos barrios a la zona anterior. Esta etapa cubre el Barrio de la Luna y Cristo de Rivas. y los barrios de La Fortuna y Covibar.

Paulatinamente se irá ampliando el alcance del proyecto mediante la anexión de nuevos territorios de la ciudad.

El residuo orgánico, cuando se separa correctamente, se transforma en materia prima para la generación de energía (calor o biogás) o la producción de compost (fertilizante natural).

La separación de los residuos orgánicos también permite mejorar la eficiencia del tratamiento de los demás residuos. La correcta separación de los distintos residuos permite su reaprovechamiento o reciclaje, parcial o total, de forma más eficaz, lo que contribuye a disminuir la contaminación de los ecosistemas y la emisión de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

Además, al separar de este modo, la cantidad de residuos en el contenedor de Resto es menor, lo que disminuye lo que se destina a vertedero, aumentando la vida útil de esta instalación. Del mismo modo, el residuo que acaba en el vertedero es más estable y fácil de gestionar, y también es menos contaminante, al no tener carga orgánica y generar menos lixiviado -el líquido procedente de la degradación de la parte orgánica-.

Las ventajas de esta separación se miden en una escala de sociedad global. Al aprovechar los residuos como materias primas, estamos apoyando la transición hacia una economía circular. Una ciudad sostenible será mejor para las generaciones venideras, y, además, se contribuye a alcanzar el porcentaje de reciclado municipal establecido por ley. El éxito de la separación depende exclusivamente de nuestra responsabilidad.

Sí, a partir de la implantación de esta recogida selectiva, todos los generadores de residuos orgánicos están obligados a separar esta nueva fracción, ya sean comercios o ciudadanos.

Más allá de la obligación legal, todos los ciudadanos tenemos una responsabilidad común: cuidar el medio ambiente; hacer lo posible para frenar el cambio climático, la desertización y el deterioro de nuestro territorio. Además, la reducción de residuos orgánicos en los vertederos redunda en menos gases de efecto invernadero y menos contaminantes filtrados a los acuíferos de los que se nutre nuestra comunidad. Por eso es imprescindible que todos colaboremos en la separación de los residuos.

El aprovechamiento posterior del residuo orgánico puede hacerse por dos procedimientos: anaeróbicos (sin presencia de oxígeno) o aeróbicos (en presencia de oxígeno).

La materia orgánica desechada en los hogares se lleva a la planta de tratamiento de residuos de Loeches, donde se procesa el material para obtener compost, un fertilizante natural que puede utilizarse para la recuperación de suelos dañados.

Los contenedores de la fracción orgánica se identifican por tener la tapa de color marrón. El contenedor de Resto, donde se depositan los residuos no reciclables tiene la tapa de color verde, o en otros modelos, tapa gris.

Los contenedores de materia orgánica están instalados todos los recintos de contenedores que se encuentran dentro de la zona de implantación.

Los residuos depositados en los contenedores de calle y de comunidades se recogen con una frecuencia de 2 o 3 veces por semana -dependiendo de la necesidad detectada- con excepción de los días 24 y el 31 de diciembre.

Sin embargo, es necesario recordar que todos los vecinos tenemos la responsabilidad de mantener la limpieza de todos los cubos comunitarios.

Si te apuntas en la App Rivas Ciudad al Proyecto de Orgánica te enviaremos un kit de bienvenida con un práctico cubo para residuos orgánicos.

Si no lo has hecho puedes usar cualquier tipo de cubo o recipiente. Recuerda que lo más importante es utilizar bolsas compostables.

La cantidad de residuo generada en un domicilio no varía al realizar la separación de esta nueva fracción.

El espacio disponible puede reorganizarse mediante el uso de cubos con división interna para varias fracciones. Puedes utilizar estrategias para minimizar el espacio necesario: plegando cartones y papeles, o usando un mismo recipiente para almacenar el papel-cartón (debajo, bien doblado) y el vidrio (encima, dentro de una bolsa); separando después estos residuos al llegar al contenedor.

El uso de bolsas biodegradables o compostables es imprescindible, ya que, al ser más transpirables, evitan que se acumulen los líquidos que contienen los restos orgánicos (lixiviados), haciendo más cómodo su traslado.

No se recomienda el uso de bolsas de papel porque, debido a la humedad propia de los residuos, el papel pierde capacidad de carga y puede romperse con mayor facilidad.

Siempre y cuando esté separados correctamente de su envase, el contenido puede ir al contenedor de residuos orgánicos y, el envoltorio, al contenedor que corresponda. Si no está bien separado, deberá ir todo al contenedor de tapa verde (Resto no reciclable).

El papel que se utiliza en algunos comercios para envolver el pescado o la carne tiene una cara encerada, y debe depositarse en el contenedor de Resto (no reciclable).

El papel de horno tiene un tratamiento químico (un baño de ácido sulfúrico, que le confiere impermeabilidad) y tampoco debería depositarse en el contenedor de residuos orgánicos (tapa marrón), sino al contenedor de resto no reciclable (tapa verde).

En el contenedor de tapa marrón se puede tirar el poso del café, pero no las cápsulas, porque éstas suelen ser de plástico o de aluminio. Si utilizas cápsulas para preparar el café, hay que llevarlas preferiblemente a un punto limpio. En nuestra ciudad cuentas con dos puntos limpios, un punto limpio móvil, 8 minipuntos limpios y 4 puntos limpios de proximidad. Averigua cuál de todos ellos tienes más cerca.

Recientemente han aparecido unas cápsulas biocompostables, que podrían depositarse en el contenedor de tapa marrón. Pero siempre que tengas dudas sobre el material con que está fabricado cualquier producto debes depositarlo en el contenedor de Resto (no compostable) o en el punto limpio.

Sí, las bolsas de infusiones se pueden tirar con los residuos orgánicos incluso si llevan una grapa. Esto es debido a que tanto las hojas del té como la bolsa y la etiqueta están hechas de componentes orgánicos biodegradables.

Respecto a las grapas, quedan muy pocas marcas que las usen en las bolsas de infusiones, de manera que su efecto podría considerarse prácticamente inapreciable.

Sí, siempre que el papel esté compuesto de celulosa, dado que es orgánico y se puede descomponer. Solo debe depositarse en el contenedor de residuos orgánicos si está manchado de restos de comida o de aceite. Si está manchado de disolventes o pintura o de otros líquidos que no sean de uso alimentario debe ir al contenedor de tapa verde (resto no reciclable). El papel limpio debe ir al contenedor de papel (color azul), para ser utilizado como materia prima en la producción de papel nuevo.

No, los residuos domésticos de índole biológico-sanitario y los papeles manchados de estos desechos se deben depositar en el contenedor de tapa verde (resto no reciclable), especialmente las compresas, pañales, tiritas u otros apósitos similares, ya que además suelen estar compuestos por materiales no orgánicos.

Aunque los excrementos y la celulosa que contienen los pañales sucios son orgánicos, los demás componentes no lo son. Al estar mezclados con el absorbente, son muy difíciles de separar y, por lo tanto, de reciclar. Por eso se considera que los pañales no son un residuo aprovechable para el reciclaje y se deben tirar en el contenedor de tapa verde (resto). Lo mismo se aplica a las compresas y tampones, además de motivos de salud pública.

Por otra parte, dichas cuestiones de salud pública aconsejan no reciclar o recuperar los excrementos humanos y de animales domésticos junto al resto de residuos orgánicos.

No. Hay que depositarlos en el contenedor de Resto. Aunque son biodegradables, los excrementos (de animales o humanos) no se pueden mezclar con los residuos orgánicos porque pueden contener microorganismos que pueden permanecer en estos materiales a pesar del proceso de compostaje. Así evitamos riesgos sanitarios. Las arenas para gatos tampoco se pueden mezclar con el residuo orgánico porque están hechas de materiales inorgánicos.

No. Es cierto que algunos tejidos tienen origen orgánico, pero dada la variedad de productos existentes y la existencia de circuitos específicos de recogida (puntos limpios, contenedores en calle…), no se depositan en el contenedor de tapa marrón.

“Pequeños restos de jardinería” son los ramos de flores, el césped cortado, hojas muertas y restos de hojarasca, pequeños tallos de plantas ornamentales, etc., siempre que sean de pequeño tamaño y se produzcan en pequeñas cantidades. Se excluyen, por lo tanto, ramas y troncos leñosos, que hay que llevar a un punto limpio (consultar cantidades admisibles).

Podrían aceptarse si fueran de tamaño pequeño y no tuvieran ningún tipo de tratamiento. Lo mejor es llevarlas al punto limpio o depositarlas en el cubo de Resto no reciclable.

No, estos elementos suelen ser de materiales orgánicos, pero cada vez se usan más productos sintéticos en su fabricación, como plásticos, ceras, etc. El serrín en muchas ocasiones se emplea como producto absorbente en la limpieza de suelos de establecimientos comerciales y hosteleros, lo que lo asemeja al polvo de barrer, que, además, se puede encontrar mezclado con otros residuos o productos de limpieza. Con el fin de no reducir la calidad del residuo orgánico en los contenedores de tapa marrón, es recomendable que estos residuos (tapones de corcho, cerillas y serrín) se depositen en el contenedor de Resto.

Recuerda que siempre, ante la duda sobre el material que compone un residuo, es mejor tirarlo al contenedor de Resto para no estropear las fracciones reciclables o reutilizables.

Si tienes dudas sobre un residuo, lo correcto es llevarlo a tu punto limpio más cercano. Estas instalaciones reciben muchísimos tipos de materiales y están atendidas por personal que puede informarte y aconsejarte.

Hemos editado unas guías didácticas para facilitar la separación selectiva de residuos en el hogar que pueden descargarse aquí.

Más información sobre el 5to contenedor

C/ Mariano Fortuny, 2

28522 Rivas Vaciamadrid

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